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viernes, 30 de mayo de 2008

Aimé Césaire: 'El gran machetazo'

...

El gran machetazo del placer rojo en plena frente
había sangre y ese árbol que llaman flamígero
y que nunca merece tanto ese nombre como en las vísperas de ciclones
y de ciudades saqueadas
la sangre nueva
la razón roja
todas las palabras de todas las lenguas que significan morir de sed
y solamente cuando morir tenía el sabor del pan y la tierra
y el mar un gusto de antepasado
y ese pájaro que me grita que no me entregue
y la paciencia de los alaridos en cada rodeo de mi lengua.
La arcada más bella es un chorro de sangre
la arcada más bella es una ojera lila
la arcada más bella se llama noche
y la belleza anarquista de tus brazos en cruz
y la belleza eucarística y llameante de tu sexo en
cuyo nombre saludaba la barrera de mis
labios violentos.
Había la belleza de los minutos
que son las joyas en liquidación del bazar de la crueldad
el sol de los minutos y su bonito hocico de lobo que el hambre hace salir del bosque
la cruz roja de los minutos que son lampreas en marcha hacia los viveros
y las estaciones
y las fragilidades inmensas del mar que es un pájaro loco
clavado muerto en la puerta de las tierras cocheras
había hasta el terror
tales como el relato de julio de los sapos de la esperanza y de la desesperanza
podados de astros por encima de las aguas
allí donde la fusión de los días que permite el bórax
da cuenta de las lamparillas gestantes
las fornicaciones de la hierba que no se deben presenciar sin precauciones
las cópulas del agua reflejadas por el espejo de los magos
las bestias marinas para ser tomadas en el hueco del placer
los asaltos de vocablos
todas troneras humeantes para festejar el nacimiento del heredero varón
simultáneamente con la aparición de las praderas siderales en el flanco de la bolsa
con volcanes de agaves
de despojos de silencio
el gran parque mudo con el agrandamiento silúrico de juegos mudos
con las angustias imperdonables de la carne de batalla
según la dosificación siempre por rectificar
de los gérmenes que deben destruirse.

Aimé Césaire (MARTINICA) 1913-2008


(Fragmento)

jueves, 17 de abril de 2008

A los 94 años fallece Aimé Césaire

PARÍS (AFP) - El poeta martiniqués Aimé Césaire, considerado el padre de 'la negritud', falleció este jueves, 17 de abril de 2008, a los 94 años de edad en Fort de France (Martinica), en el centro donde se encontraba hospitalizado desde el 9 de abril, informaron fuentes gubernamentales.


Le leímos cosas como este poema:



PACIENCIA DE SIGNOS



Sublimes excoriaciones de una carne fraterna y hasta las fogatas rebeldes de mil aldeas azotadas
arenas
fuego
mástil profético de las carenas
fuego
vivero de murenas fuego
fuego faroles de situación de una isla en pesadumbre
fuegos huellas de hoscos rebaños que se
deletrean en los barros
pedazos de carne cruda
gargajos suspendidos
esponja rezumante de hiél
vals de fuego de los céspedes llenos de cucuruchos que caen del impulso
frustrado de grandes ta-bebuyas
fuegos de los tizones perdidos en un desierto de llantos y cisternas huesos
fuegos desecados más nunca tan desecados que no palpite un gusano
pregonando su carne nueva
semillas azules del fuego
fuego de los fuegos
testigos de ojos que para las locas venganzas se exhuman y se agrandan
polen polen
y por los guijarros donde se redondean las bahías nocturnas de suaves
manzanillos
buenas naranjas siempre accesibles a la sinceridad de las sedes largas