No preguntéis
si el viento que sopla
errante por las cimas
atiza el hogar;
si es una hoguera,
un fuego de pobres
o una señal de alerta.
En las noches empapadas todavía,
mujeres maravillosas
que cerrais vuestras puertas, soñad.
Yo camino, camino:
los vocablos que llevo
en mi lengua son
un extraño reclamo.
Tlemcen 1955