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viernes, 8 de junio de 2007

Víctor García Hoz: 'Un buen libro, un buen amigo'



Víctor García Hoz: ‘Un buen libro, un buen amigo’

Todos tenemos algunos buenos amigos… Antiguos compañeros de colegio, conocidos ocasionalmente en alguna reunión y que después siguieron tratándose, coincidentes en la misma afición o deporte… Son amigos nuestros y, por nuestra parte, somos amigos de ellos. La mistad es cosa de personas. Pero también hablamos de amistad refiriéndola a objetos y seres que nos rodean sin ser hombres como nosotros. Así, decimos de Pedro que es amigo del campo, de Juan que es amigo de los perros o de Lolita que es amiga de colores chillones en los vestidos… Y alguna vez se oye decir que alguien es ‘amigo de los libros’.
¿Qué tiene los libros para que despierten en nosotros ese sentimiento de amistad?
Parémonos a pensar.
Por lo pronto un amigo es alguien en quien confiamos. Estamos seguros de en cualquier momento se halla dispuesto a estar con nosotros y a nuestra disposición para ayudarnos en lo que él pueda.
La compañía del amigo nos agrada; nos sentimos a gusto con él; nos satisface su trato.
La confianza en el amigo y la satisfacción en su trato son cosas en verdad importantes. Pero hay algo con mayor importancia: un buen amigo nos hace buenas personas. Porque también se puede hablar de buenos y malos amigos.
De un libro se puede pensar y decir lo mismo que se piensa y se dice de los amigos: tenemos confianza para tomarle o dejarle, sabiendo que no se va a enfadar; está a nuestra disposición en cualquier momento; lo podemos usar mucho tiempo seguido o en un rato corto; de día o de noche.
Estamos a gusto cuando tranquilamente leemos un libro; nos entretiene, a veces nos divierte y otras veces nos hace pensar; adquirimos conocimiento de la realidad y excita nuestra fantasía.
Igualmente, lo más importante de un libro es que nos ayuda a ser mejores. También se puede hablar de libros buenos y de libros malos, aunque tal vez se ajuste más a la realidad hablar de aspectos positivos o negativos en un mismo libro, como en la vida particular de cada hombre y cada pueblo.
Los libros nos hacen mejores cuando aumentan nuestros conocimientos con la descripción de lugares o cosas desconocidas o con el relato de acontecimientos que no hemos presenciado, cuando nos hacen pensar sobre las personas y las cosas que tenemos a nuestro alrededor, cuando nos impulsan a hacer bien lo que tenemos que hacer, cuando nos descubren la alegría de rechazar nuestro egoísmo y pensar en los demás. Y todas estas ayudas para nuestra mejora personal las realizan los libros sin ponernos mala cara, sin apabullarnos ni reñirnos, pasándolo bien en su compañía, con la sola condición de una lectura atenta.
Vale la pena no olvidarse de que se disfruta verdaderamente con los libros cuanto con más atención se lean. Una lectura distraída pronto aburre. Cuando se coge un buen libro, en él se encuentran multitud de cosas diferentes que atraen la atención.
Por poner un ejemplo, de entre una relación de libros que gustan mucho a gente joven –y a mayores- he tomado uno que lleva por título El poder de las estrellas, escrito por Javier Requero. En él se mezcla la realidad y la ficción. El Emperador de Antares, una estrella donde el desarrollo de la inteligencia es perfecto, hasta el extremo de anular los sentimientos humanos, llega a la tierra y encuentra en ella el amor y la amistad. Ha trasmitido a su hijo Toni sus extraordinarios poderes. Cuando Toni se va haciendo hombre descubre su condición de señor absoluto de una estrella donde la vida es perfecta y sin conflictos. Los habitantes de Antares le piden que abandone la Tierra y vuelva a su estrella para ejercer el poder que le corresponde. ¿Qué hará?
Todo el libro gira en torno a la lucha entre el afán de poder, el deseo de independencia y la ambición de triunfo, por un lado, y la familia, las alegrías y dolores compartidos, y la amistad por otro. Es la vida misma, con sus gozos, sus dolores, sus dificultades, sus aspiraciones.
Un buen libro no es una colección de páginas pesadas y aburridas, que nada tiene que ver con la vida. En él siempre hay un modo de ver la existencia humana, que nos ayuda, poco a poco, a despertar y encuazar nuestra imaginación, a humanizar nuestros gustos y aficiones, a reforzar nuestra inteligencia en la reflexión sosegada. La lectura es un camino, bueno y entretenido, para aprender a vivir.

Víctor García Hoz, pedagogo, autor de numerosos libros de su especialidad. Últimamente ha escrito: ‘Diccionario escolar etimológico’, ‘Fuertes en la Edad Avanzada’, ‘Alegría en la Tercera Edad’ y la ‘Educación del estudiante en la familia’.

TOMADO DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’, NÚMERO 0-1, DEL AÑO DE 1992. SIN PAGINAR. APARECIENDO DEBAJO DE LA PÁGINA UN VERSO, FRASE O PROVERBIO. EN ESTE CASO:


‘LOS QUE ESTÁN MUERTOS NUNCA PARTIERON’
Diop

jueves, 7 de junio de 2007

Manuel Blanco Chivite: Novela Negra para Jóvenes

Manuel Blanco Chivite



En principio, la novela negra y la novela policíaca en general, aun cuando se concibieron como mero entretenimiento, no se pensó que pudiese estar dirigida específicamente a un público juvenil. Sin embargo, muchos de los que hoy nos consideramos apasionados o asiduos lectores de este tipo de libros, adquirimos tal afición o inclinación en nuestros primeros años de adolescencia y juventud. En tal periodo descubrimos a Edgar Poe, Conan Doyle, a Agatha Christie, a Edgar Wallace, a Dashiell Hammet, a Ellery Queen, a Raymond Chandler... No eran obras que se conceptuasen como “juveniles”; no obstante, resultaban, al menos en mi opinión, bastante más interesantes y atractivas que las oficialmente dirigidas a los jóvenes. Desde luego, el asesinato, la corrupción, el gangsterismo y la seca brutalidad presentes en muchos de esos libros parecían no hacerlos muy recomendables para quienes, curiosos e inquietos, desdeñábamos la escasa literatura que se nos pretendía adjudicar y los convencionales tebeos de censuradas aventuras, y elegimos hacer nuestras primeras armas literarias con los autores citados. Hoy en día, con el enorme auge de la industria editorial y los programas de estudio que obligan a leer esto o aquello, la oferta presente en las librerías se ha multiplicado. Y con ellas las posibilidades lectoras de los jóvenes.

Ya hace diez o doce años vimos en “Club Joven de Bruguera” seleccionados algunos relatos de Hammett, Chandler, Conan Doyle... En la actualidad, las versiones blandas de lo “negro” y el relato policial infantil y juvenil multiplican sus ediciones, títulos, autores y formatos.

Anaya, por ejemplo, tiene su “Espacio abierto”, dedicado sólo a autores y novelas policíacas dedicadas al público juvenil. En su catálogo, conocidos novelistas de serie negra emplean sus talentos y capacidades literarias al servicio de las nuevas generaciones emergentes. Así, encontramos ese Todos los detectives se llamaban Flanagan, firmada por Andréu Martín (el muy duro autor de Prótesis o Barcelona connection) y Jaume Ribera, o el Parecido SA, del argentino Juan Sasturain, autor de aquel estupendo Manual de Perdedores.

Parecido a Andréu Martín, plural y prolífica pluma, señalemos que, junto a títulos tan descarnados como los señalados, tiene también una vena nítidamente infantil, expresada en los títulos, cuatro ya, de la colección “Cuentos del sí”, que recogen las aventuras del “Mago de Sí”.También Anaya tiene recogidos algunos clásicos del género en “Tus libros policíacos”: Doyle, Leroux, Poe, Leblanc..., cuidadosamente editados con sus correspondientes estudios y documentación.

En “Austral Juvenil”, de Espasa, también han incluido libros de nuestro género de autores especializados. Editorial Molino, apadrinados por Alfred Hitchcoks, ofrece las innumerables aventuras de “Los tres investigadores”. En la colección “Gran Angular”, de Ediciones S.M., el prolífico Jaume Sierra i Fabra nos ofrece un buen puñado de títulos policíacos al gusto joven, al menos tal y como lo entiende S.M.

Y hasta Bernardo Atxaga, el vasco Premio Nacional de Literatura de hace unos años, nos brinda en la colección infantil “Marabierto”, de Ediciones “B”, su Ramuntxo detective.

Timun Mas Editorial, Edelvives y su “Ala Delta”, y otras muchas, publican también productos policíacos y de aventuras urbanas e intriga para la juventud.

El panorama, por lo tanto, ha cambiado. La temática policial y hasta “negra” tiene hoy su versión “ligh” o iniciática para niños y jóvenes, de la mano, a veces, de los autores más duros, a veces, en la pluma de escritores dedicados en exclusiva a la literatura juvenil e infantil.

De cualquier manera, lo importante es leer y, en particular, introducirse en ese ámbito literario, el de la novela policíaca y negra, que, pese a haber generado muchos malos títulos, ha constituido también uno de los géneros más característicos de nuestro tiempo, al que debemos no pocas de las obras maestras más críticas y corrosivas de la literatura del siglo XX.


Manuel Blanco Chivite, Madrid, abril de 1992


(Revista “Caminar conociendo”, número 0-1, año 1992, sin paginar. Abajo de la página aparece siempre un verso, frase o proverbio)

'TREPA LA CUESTA DE SUS RECUERDOS'

Rabearivelo

(*) M. Blanco Chivite, periodista, escritor y editor, condenado a muerte en los últimos juicios del franquismo de 1975, ha escrito novelas, ensayos y libros de viajes; a saber: Notas de prisión, De matar y de morir, Operación Mendi, Ciudad sangrienta, Trío de negras, Comunicados del Lobo; el primer libro biográfico dedicado a Vázquez Montalbán, Diario de Etiopía... Dirige la Editorial VOSA.

Alfredo Barranco Moreno(*): El Principito



Os voy a hablar de uno de los libros que yo más leí en mi niñez, releí, muchas veces, en mi adolescencia y aún hoy se encuentra presente en mi biblioteca en un lugar destacado. Es más, incluso hoy día su lectura me hace reflexionar sobre cuestiones tan importantes como la amistad, la responsabilidad, los funcionamientos de la conducta, humana, etcétera.

Es un cuento regalado por mis padres en una feliz noche de Reyes. Se titula El Principito, y su autor es Antoine de Saint-Exupéry.

Mucho se ha escrito del valor moralizante y recreativo de los cuentos para niños. Yo creo que también los adultos pueden sacar reflexiones ssobre cuestiones importantes de la vida y de las relaciones sociales. Pienso que de su lectura, el hombre, en general, puede encontrar sentido en las distintas etapas biológicas de su desarrollo a muchos de los interrogantes de la vida humana.

El libro que os comento, en determinado nivel de lectura, el niño y adolescente podrán ver la realidad de su mundo frente a la artificialidad del mundo de los adultos; o hacemos reflexionar a los adultos al leer la frase de 'Pero nadie le creyó por culpa de su vestido', en la anécdota del sabio turco. Hay una severa crítica a la tendencia de los adultos, sin respetar la iniciativa y vocación del niño, a imponerle los estudios de una profesión que vine deetrmina más por nuestros gustos y aficiones que por su inclinación, aptitud y capacidad.

Está presente en el libro la sensación de soledad en el hombre y la necesidad de amistad, así como la idea tan actual y democrática de que la persona humana está perfectamente capacitada y debe llegar a comprender y entender formas de pensamiento y de vida totalmente distintos, primando el entendimiento y diálogo sobre la incomprensión y monólogo.

El cuento supone un cántico al ámbito del amor y del pensamiento, como puede comprobarse en la frase: 'No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos'.

Se sublima el concepto de tolerancia, comprensión y justicia en la frase: 'Es mucho más difícil juzgarse a si mismo que a los demás. Si sabes juzgarte serás sabio.'

Siempre sabremos sacar conclusiones de la lectura de la sabia descripción y crítica que se realiza en el cuento de los defectos humanos, que sitúa el autor en los únicos habitantes de lso planetas: el autoritarismo político, la crítica a la vanidad humana, el alcoholismo (y me acuerdo de memoria de la frase: 'Bebo paar olvidar que tengo vergüenza de beber'), la consecución de la riqueza por si misma, etcétera.

Y creo que mi afición a la ecología y mi amor a la naturaleza (hombres, animales, plantas y seres inanimados en perfecto equilibrio) se debe a la lectura del libro, en el que se destaca y se hace ver que el hombre novive sólo en al tierra, que es una mínima parte, aunque la más importante de la vida en ella.

Solo me queda desear que cada niño y joven abulense encuentre, como yo, un libro del que pueda sacar conclusiones para su actuación en la vida.


(*)Alfredo Barranco Moreno es profesor. Actualmente (por entonces de 1992) ejerce el cargo de Presidente de la Diputación de Ávila


EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINAR Y CON FRASES, VERSOS O PROVERBIOS ABAJO DE CADA PÁGINA. EN ESTA:



'VOCES PAGANAS RITMANDO EL TANTUM ERGO'

Leopol Sedar Senghor

martes, 22 de mayo de 2007

Javier Mina Astiz: El Príncipe Valiente

El Libro Que No Lo Era


No recuerdo el año. Ni el el mes. Sólo la cama. Una cama a la medida de la fiebre. Tampoco había más termómetro que la mano que, tierna, recogía de la frente la temperatura y con ese mismo gesto la disimula. No puedo acordarme del nombre de la enfermedad. Ni de cuántos días me retuvo prisionero. Sólo sé que de la oscura Thule vino expresamente a rescatarme un héroe mozo que no tardó, gracias a estas y otras gestas, en ganar las espuelas de caballero de la Tabla Redonda. Porque me rescató, lo suficiente, para que pudiera leer sin cansarme. La verdad es que no había demasiado que leer, pero comparado con otros, los tebeos de El Príncipe Valiente tenían mucha letra que, para mayor rareza, no se encerraba en globos: los personajes hablaban a pie de viñeta. Rareza aún mayor era que las acciones se ventilasen tan rápidamente: en una viñeta se suscitaba un desafío y tres más allá ya había vencedor (generalmente Valiant), o bien en la misma página se preparaba, desarrollaba y tenía fin una gran batalla contra los pictos. La cosa era más llamativa cuanto que un héroe de por aquí El Guerrero del Antifaz, contaba los tebeos por peleas y la espada desenvainada en el número uno de la colección no volvía a la funda ni cien números después. El Príncipe Valiente cobraba además lo suyo, y hubo reyezuelo que le toruró hasta casi la muerte -además, los hematomas y quemaduras se veían-, padecía hambre y sed, y se le veía dormir, comer y trabajar con sus propias manos, ya cazando, ya construyendo chozas o barcos. Pero lo más importante es que por él si pasaban los años, y el mozalbete de los primeros cuadernillos daba paso al hombre aún tierno que jura no volver a enamorarse una vez que los malos asesinan a su primer amor, la dulce Ilena. No obstante se casará con la intrépida Aleta, por la que siente, al principio, una extraña mezcla de amor y odio. Aleta se hallaba muy lejos de la heroina que aguarda el regreso del héroe para convertirse en su reposo, antes bien participaba con él en no pocas aventuras, llegando incluso a salvarle el pellejo -como dicen los tebeos.

Lo que postrado en la cama no acertaba a calificar sino como emocionante, se refería al castigo ejemplar del malo mediante la justa esgrima de la Espada Cantarina; se refería, de igual modo, a la exaltación de la amistad y del amor (pocos personajes de plumilla derramaron tantas lágrimas por el amigo o la esposa), al descubrimiento de países y culturas lejanas, algunas de cuyas costumbres El Príncipe Valiente adoptaba. Supongo, ahora, que tendría más de un defecto, pero, la verdad, viéndole galopar por las sabanas y desalojar de la almohada a las crueles y aguerridas pesadillas, por muy pertrechadas que estuviesen, no me quedó más remedio que hacerme, entonces, su amigo. Quizá también su rival, pues ni la maternidad de Aleta -la hacía muy mayor- pudo suprimir la emoción de un enamoramiento incipiente.

*

Javier Mina es escritor. Colaborador habitual de periódicos y revistas. Tiene numerosas obras publicadas. Es director de la revista 'Literatura' y ha recibido el prestigioso Premio de Novela en Castellano del Gobieno Vasco en 1990.



ESTE RECUERDO DE LO QUE A MINA SE LE HA QUEDADO DE LAS LECTURAS DE NIÑO LO HEMOS LEÍDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992. SIN PAGINAR Y CON UNA FRASE, VERSO O PROVERBIO REMATANDO PÁGINA.



'EL QUE QUIERE MIEL SE ENFRENTA CON LAS ABEJAS'

(Proverbio wolof)

lunes, 21 de mayo de 2007

José Mª Muñoz Quirós: El otro árbol de Guernica

Las primeras lecturas dejan siempre un eco recóndito en no sé qué parte de la memoria; y sucede así porque caen en un terreno hermosamente abonado para el fruto.
Al elegir una lectura, un motivo de reflexión lejano, pero presente, me viene al corazón la presencia de aquel libro de Luis de Castresana (el escritor ya desaparecido para desgracia de nuestra literatura) que dedicó a su propia vivencia como niño repatriado durante la Guerra Civil española. El otro árbol de Guernica sigue siendo una lectura que recojo, frecuentemente, para cubrir melancolías, para revivir nostalgias, porque los libros como las músicas y los perfumes, ejercen ese poder sobre las personas.


La novela de Castresana tiene todos los ingredientes de la autobiografía disfrazada, escrita en tercera persona para distanciarse de la historia, pero con clímax tan poderoso que el lector huele, rápidamente, el valor testimonial de lo que se cuenta. La historia trascurre en el País Vasco, en los escenarios del propio autor, en un momento decisivo y trájico de la Guerra Civil, nuestro escritor era un adolescente feliz, amante de las cosas esenciales y pequeñas de su tierra, despertando a ese resurgimiento de la sangre y de la vida. Santi, protagonista de la narración, junto con su hermana Begoña, parten de Baracaldo en una expedición hacia Bélgica, donde será refugiado hasta que la guerra finalice.

El éxodo de estos muchachos se produce en unos momentos dramáticos, y ellos lo saben, lo intuyen desde su elemental serenidad, dando color de nostalgia a cada instante, con la resolución absoluta de guardar su identidad mientra dure su lejanía de España; teniendo en cuenta que la novela transcurre, en casi su totalidad, en el extranjero, la paradoja es que el tema único es la tierra, las raíces y el amor de su pueblo.

El viaje se inicia con la esperanzada angustia de volver. Desde el primer momento se dramatiza pendiente de ese instante que se anhela, pegada a la necesidad de pervivir en el recuerdo, de no perder un mínimo detalle a sus esencias elementales. Con esta carga existencial, unos muchachos y muchachas de corta edad se van a enfrentar a 'su guerra', con todo lo que supone la lejanía íntima y desasosegante de la distancia. Será un viaje donde la identidad queda al servicio de la añoranza, aposentada en un tiempo ralentizado, diluido en su nueva medida, subjetivada hasta lo infinito, visionada desde la apreciación del personaje en su propio tiempo. Los hechos y las cosas se suceden; una familia belga que pretende una extraña adopción de Santi, una rebeldía que impide toda proximidad, la lucha por mantener la 'independencia' del corazón, la batalla, día a día, por reflejar su pasión por la tierra lejana, pero nunca muerta en el olvido.

La prosa esencial de Castresana hace de su historia un paseo por la melancolía y el recuerdo, llenando de matices, de silencios angustiosos la pequeñez del argumento, consiguiendo un tono épico en el desarrollo de los hechos, con la heroicidad y la emoción propias de la literatura universal. Y en medio de la desolación y de lo vivo lejano, acontecen los hechos: se reproducen los lazos de conexión con el origen, simbolizados en la matización de cada cosa, como la camiseta del Athletic de Bilbao, o las referencias paisajísticas, llegando al máximo símbolo en 'el otro árbol de Guernica', allá en la lejanía de aquel colegio donde ahora viven su desconsuelo existencial de exiliados. Alrededor del árbol se crea el espacio dramático y el nexo referencial de su identidad. Sólo los españoles pueden resolver sus problemas, discutir su situación rodeando el árbol que se ha erigido en el patrio y en lugar común. Y lo allí dicho es siempre 'ley' de su nuevo código, resolución de sus conflictos más irresolubles. El otro árbol, lejano de su tierra vasca, ampara al solitario, recibe al desesperado, resuelve cada problema, jueces del amor y de la patria.

Aquí reside el eje de la narración, la verdadera esencialidad de la historia. Fuertes y unidos, aunque lejos, están más cerca y más unidos que nadie. Aborrecen el dolor y la guerra que les ha alejado de sus raíces y sueñan con el día de su vuelta, de la misma manera que las aves retornan a su nido después del invierno.

Cuando, al final, regresan, alborozados por su retorno, la tierra no es lo que era, las personas no son las mismas, algo terrible ha sucedido... Al final de todo, cada uno ha luchado a su manera por sobrevivir y guardar lo elemental de su dignidad. La destrucción y la muerte han sembrado los caminos, pero el gesto esperanzador de Santi, infatigable ante el dolor, no deja lugar a dudas, sabe, con toda su inocencia, que permanece su árbol de Guernica, y que florecerá en otra primavera.

*

José Mª Muñoz Quirós es poeta. Accesit del Premio Adonais. Ha publicado varios libros. Uno de ellos editado por la Diputación de Ávila titulado 'Carpe Diem'. Es premio Vicente Aleixandre.


TOMADO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992. ESE NÚMERO VIENE SIN PAGINAR, APARECIENDO REMATADA CADA PÁGINA CON UNA FRASE, VERSO O PROVERBIO (SOBRE TODO AFRICANO). ESTE TEXTO QUE ACUPA DOS PÁGINAS ES REMATADO POR LOS SIGUIENTES VERSOS:




'VIENTRES VACÍOS, OJOS DE CANGREJOS'
- NGANDE -


'PERSIGUIENDO EL PRECIOSO TIEMPO QUE SE ESCAPA'
- MVONDO II -

martes, 15 de mayo de 2007

Cartas de niños a 'Caminar Conociendo': Luis Martín Manguero

LA LLAMADA DE LA SELVA



Trata de un perro llamado 'Buck' que nació en una casa rica, de la cual se creía dueño.


Un día, un ayudante del jardinero le vende para pagar unas deudas y desde entonces la vida de 'Buck' se llena de aventuras.


Le llevan al Ártico, donde tiene que aprender a sobrevivir desarrollando unos instintos tan primitivos como su raza. Tiene que luchar con otros perros para alcanzar la supremacía. Y, por último, guiado por esos instintos, se inserta en una manada de lobos, creando así miedo y malestar entre los indígenas, que tratan de huir de él a toda costa.


Por eso, La llamada de la selva no es solo una novela ecologista, sino que, además, es amena e instructiva, porque nos enseña la dureza de la vida y que para conseguir nuestros propósitos hay que trabajar duro.



Luis Martín Manguero



LEIDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINACIÓN, ABAJO, EN EL LUGAR DEL NÚMERO DE PÁGINA, APARECE UN VERSO, UNA FRASE, ALGÚN PROVERBIO. EN ESTE CASO ES:



‘NO EMBARQUES NUNCA AL COCODRILO EN TU PIRAGUA’ - CONGO

Cartas de niños a 'Caminar Conociendo': Joseba H. Amigo Santamaría

CUANDO LA EMPECE A LEER, NO LA PUDE DEJAR


Se trata de la novela que más me ha gusta de las que he leído en la biblioteca. Su nombre es: La historia interminable. Su autor es: Michael Ende.
Es un libro que mezcla la fantasía y la realidad, una realidad que da a conocer los problemas de un chico en su ciudad.
Bastian Baltasar Bux es un muchacho gordo, odiado por los chicos de su clase.
En una ocasión roba un libro y lo lee en el sótano de su colegio, así se van sucediendo aventuras con Arreyu, el Auryn y Fújur, el dragón mágico, que intentan salvar a Fantasía de que la comiera la nada.
Al final, Bastian tiene que meterse en el libro, poner nuevo nombre a la reina de Fantasía y así rejuvenecerla.
Bastian tiene que volver a crear Fantasía y mediante Auryn puede pedir lo que quiera, pero no puede pedir mucho, pues cada deseo que pide se le olvida un trozo de su pasado.

Joseba Humberto Amigo Santamaría



LEIDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINACIÓN, EN SU LUGAR APARECE UNA FRASE, ALGÚN PROVERBIO.

EN ESTE CASO ES:


‘NO EMBARQUES NUNCA AL COCODRILO EN TU PIRAGUA’ - CONGO

lunes, 14 de mayo de 2007

Belén Jiménez: Los colores del tiempo

Hubo un tiempo en que los recuerdos era amarillos y tenían letras negras. Y unas manos de niña los atrapaban para ponérselos en la caebza, enredados como caracoles de pelo negro.
Ella paseaba con sus recuerdos revueltos todos entre las sienes y le salían por los ojos pequeños poemillas tiernos y extensos romances viejos, que danzaban a su alrededor como enanos que formaran un círculo mágico.
La niña avanzaba siempre rodeada de su círculo encantado, a veces envuelta en sus recuerdos amarillos y negros, como si viajara en ala de mariposa. Así avanzaba; rodeada de sueños de papel que le conferían un aire ausente.
Con ese abrigo se protegía del frío en la pequeña ciudad, y se alumbraba en sus noches de invierno.
Perdida en el tiempo he encontrado una cocina grande y blanca, con un amplio ventanal por el que se adentraban juguetonas las lilas en primavera, y en el centro una gran mesa redonda, en torno a la que todo sucedía. Una niña sentada, hojeando una 'Antología Poética' que aún hoy recuerda. Era del año 1940, uno de los pocos recuerdos que mi madre guardaba de su niñez.
Todavía no sabía leer y buscaba sin cesar en la pequeña 'Antología' de pastas de cartón palo de rosa, todos los secretos contenidos en aquellas rayitas negras escritas sobre tosco papel amarillo.
Era en aquel tiempo cuando su madre le leía poemas y ella repetía ansiosa: 'Léeme otra vez la del piyayo, la del viático, la del anillo de la reina...'. Y la niña ya sabía del estado de ánimo que generan las poesías, ya pedía una y otra vez según lo que esp0erara de aquel atardecer o aquella mañana. La del 'piyayo' era triste, la del 'niño moreno' también, pero las de las flores y la 'labranza' eran alegres y presagiaban siempre el buen tiempo.
Después aprendió a leer, y ella misma buscaba sus poemas negros y amarillos... en la misma mesa redonda, hacia la misma ventana cuadrada.
Era entonces, cuando al llegar los tiempos ya fríos del otoño, sentados su padre y ella alrededor de la mesa, forraban los libros del nuevo curso con aquel papel casi mágico, también amarillento, estampado con maravillosos romances y leyendas que volvían a llevar a la niña al mundo de lo ausente. 'En este libro pondremos delante el de la Loba Parda y por detrás la Canción de la Fuente'.
Era el papel que utilizaban en la 'Librería Medrano' para envolver los libros: unos enormes pliegos de papel con racimos de flores y hojas enmarcando los poemas, y con dibujos de lobos, pastores y serranas metidos en recuadros. Así cada libro se convertía en un poema... También negro y amarillo.
Ahora de todo aquello quedan el olor a carbón de la cocina grande, el olor a cisco del brasero encendido y el color de las lecturas que, enredadas a los dedos, trepaban hasta meterse por los oídos y luego salían por los ojos de la pequeña niña de caracoles negros.
Y queda aún una ventana de adulta donde la niña escribe: 'Hubo un tiempo en que los recuerdos eran amarillos y tenían letras negras.'

Belén Jiménez

(No hemos podido averiguar quién esta Belén Jiménez. Parece ser de Ávila pues habla de la Librería Medrano y en Ávila hay una librería que se llama Medrano)

TOMADO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992 SIN PAGINAR AL PIE DE LA PÁGINA HAY UN PROVERBIO AKAN QUE DICE:

'CIERTAS CUCHILLAS CORTAN OTRAS CUCHILLAS'