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martes, 12 de junio de 2007

Agustín García Calvo: 'Cuentos Vivos'




CUENTOS VIVOS
Por Agustín García Calvo (*)

Al pedirle a uno que hable de libros que, allá en su niñez y hasta mocedad, debieron darle muchos placeres o descubrimientos o riquezas, y diga uno, el que piense que más le diera, uno se queda un tanto perplejo y meditabundo. Porque en cosas de amor o de agradecimiento no se pueden dar primeros premios ni segundos, como en los concursos de bellezas o de obras literarias; no se puede decir “el que más...”, como hablando de levantadores de pesos o rascacielos.
Así, ¿qué va a hacer uno? Pues nada: lo que uno hace es dejarse hundir en sus recuerdos de aquellos que uno era y no era, ponerse a buscar entre esas aguas irisadas y brumosas, y dejarse, a ver cuál es el primer libro-pez o libro-alga con el que se encuentre.
Pues ¡ea!, estamos ya nadando entre las aguas, el primer pez, el primero que nos roce las antenas. ¿Cuál es? Era una serie de historias ilustradas, en dos tomos en linda tela, el primero parda, el segundo gris, con un grabado, impreso en colores y unos pocos colores, en las portadas, en la del primero, unos cuantos hombres que son las Fuerzas Vivas de algún pueblecillo acompañadas tal vez de un burro; en la del otro, un mozo abrazado por de fuera de una gran campana que voltea; y el titulo CUENTOS VIVOS, y encima, más pequeño, el nombre del autor, Apeles Mestres, que resulta ahora que era un dibujante catalán que tenía, sin embargo, el ingenio de contar cuentos.
¿Cómo los contaba? Se abren los libros, y en cada página de la derecha hay dos escenas dibujadas, una bajo otra, como a fina pluma, sobre un fondo verde-gris, y debajo de cada una, una o dos líneas diciendo lo que va pasando (en la página de la izquierda están impresos los mismos letreros seguramente, pero traducidos a otras dos o tres lenguas desconocidas y fascinantes).
¿Cuál era el encantamiento que los ha hecho quedar así vagando tan vivos entre las ondas del recuerdo? ¡Quién sabe! Pero aquellos trazos del dibujo, a veces punteados, rara vez rellenos de alguna mancha de blanco o negro, deben tener algo de culpa de que tantas de aquellas escenas (un muchacho al que un hombre corta en dos por la cintura con su espada y los trazos punteados de las tripas encaracoladas se combinan con la cabriola del muchacho en su brinco; aquel alfarero, con su ropita corta a lo griego antiguo, vociferando entre un ánfora alta y una chata, que va a acabar con la cabeza cogida entre ambas por obra de algún poeta despechado; y más y más escenas) han quedado prendidas con un recuerdo del hilo de sonrisa que las acompañaba durante largos años en los ojos y en la boca del niño o ya muchacho que una y otra vez las recorría.
¡Volviera a publicar alguien los CUENTOS VIVOS de Apeles Mestres, y resucitara aquellas risa y aquel vivo placer (instructivo sin duda, como los placeres verdaderos), aunque haya de ser en los ojos y las bocas de otros niños!

(*)Agustín García Calvo
Estación de Las Navas del Marqués (3 de abril de 1992)

(Revista “Caminar conociendo”, número 0, sin paginar, año 1992. Siempre con una frase, verso o proverbio a pie de página)
'LA EBRIEDAD DE ANTAÑO DISFRAZÓ EL REVÉS'
Kacem

(*) A. García Calvo es filólogo, lingüista, poeta, filósofo, profesor emérito de la Universidad de Madrid... Autor de numerosos libros, entre ellos: “De los números”, “Jenofonte”, “Canciones y soliloquios”, “Lalia”, "Plauto”, “Del ritmo del lenguaje”, “Del tren”... Algunas de sus poesías han sido cantadas por Amancio Prada.

viernes, 8 de junio de 2007

Víctor García Hoz: 'Un buen libro, un buen amigo'



Víctor García Hoz: ‘Un buen libro, un buen amigo’

Todos tenemos algunos buenos amigos… Antiguos compañeros de colegio, conocidos ocasionalmente en alguna reunión y que después siguieron tratándose, coincidentes en la misma afición o deporte… Son amigos nuestros y, por nuestra parte, somos amigos de ellos. La mistad es cosa de personas. Pero también hablamos de amistad refiriéndola a objetos y seres que nos rodean sin ser hombres como nosotros. Así, decimos de Pedro que es amigo del campo, de Juan que es amigo de los perros o de Lolita que es amiga de colores chillones en los vestidos… Y alguna vez se oye decir que alguien es ‘amigo de los libros’.
¿Qué tiene los libros para que despierten en nosotros ese sentimiento de amistad?
Parémonos a pensar.
Por lo pronto un amigo es alguien en quien confiamos. Estamos seguros de en cualquier momento se halla dispuesto a estar con nosotros y a nuestra disposición para ayudarnos en lo que él pueda.
La compañía del amigo nos agrada; nos sentimos a gusto con él; nos satisface su trato.
La confianza en el amigo y la satisfacción en su trato son cosas en verdad importantes. Pero hay algo con mayor importancia: un buen amigo nos hace buenas personas. Porque también se puede hablar de buenos y malos amigos.
De un libro se puede pensar y decir lo mismo que se piensa y se dice de los amigos: tenemos confianza para tomarle o dejarle, sabiendo que no se va a enfadar; está a nuestra disposición en cualquier momento; lo podemos usar mucho tiempo seguido o en un rato corto; de día o de noche.
Estamos a gusto cuando tranquilamente leemos un libro; nos entretiene, a veces nos divierte y otras veces nos hace pensar; adquirimos conocimiento de la realidad y excita nuestra fantasía.
Igualmente, lo más importante de un libro es que nos ayuda a ser mejores. También se puede hablar de libros buenos y de libros malos, aunque tal vez se ajuste más a la realidad hablar de aspectos positivos o negativos en un mismo libro, como en la vida particular de cada hombre y cada pueblo.
Los libros nos hacen mejores cuando aumentan nuestros conocimientos con la descripción de lugares o cosas desconocidas o con el relato de acontecimientos que no hemos presenciado, cuando nos hacen pensar sobre las personas y las cosas que tenemos a nuestro alrededor, cuando nos impulsan a hacer bien lo que tenemos que hacer, cuando nos descubren la alegría de rechazar nuestro egoísmo y pensar en los demás. Y todas estas ayudas para nuestra mejora personal las realizan los libros sin ponernos mala cara, sin apabullarnos ni reñirnos, pasándolo bien en su compañía, con la sola condición de una lectura atenta.
Vale la pena no olvidarse de que se disfruta verdaderamente con los libros cuanto con más atención se lean. Una lectura distraída pronto aburre. Cuando se coge un buen libro, en él se encuentran multitud de cosas diferentes que atraen la atención.
Por poner un ejemplo, de entre una relación de libros que gustan mucho a gente joven –y a mayores- he tomado uno que lleva por título El poder de las estrellas, escrito por Javier Requero. En él se mezcla la realidad y la ficción. El Emperador de Antares, una estrella donde el desarrollo de la inteligencia es perfecto, hasta el extremo de anular los sentimientos humanos, llega a la tierra y encuentra en ella el amor y la amistad. Ha trasmitido a su hijo Toni sus extraordinarios poderes. Cuando Toni se va haciendo hombre descubre su condición de señor absoluto de una estrella donde la vida es perfecta y sin conflictos. Los habitantes de Antares le piden que abandone la Tierra y vuelva a su estrella para ejercer el poder que le corresponde. ¿Qué hará?
Todo el libro gira en torno a la lucha entre el afán de poder, el deseo de independencia y la ambición de triunfo, por un lado, y la familia, las alegrías y dolores compartidos, y la amistad por otro. Es la vida misma, con sus gozos, sus dolores, sus dificultades, sus aspiraciones.
Un buen libro no es una colección de páginas pesadas y aburridas, que nada tiene que ver con la vida. En él siempre hay un modo de ver la existencia humana, que nos ayuda, poco a poco, a despertar y encuazar nuestra imaginación, a humanizar nuestros gustos y aficiones, a reforzar nuestra inteligencia en la reflexión sosegada. La lectura es un camino, bueno y entretenido, para aprender a vivir.

Víctor García Hoz, pedagogo, autor de numerosos libros de su especialidad. Últimamente ha escrito: ‘Diccionario escolar etimológico’, ‘Fuertes en la Edad Avanzada’, ‘Alegría en la Tercera Edad’ y la ‘Educación del estudiante en la familia’.

TOMADO DE LA REVISTA ‘CAMINAR CONOCIENDO’, NÚMERO 0-1, DEL AÑO DE 1992. SIN PAGINAR. APARECIENDO DEBAJO DE LA PÁGINA UN VERSO, FRASE O PROVERBIO. EN ESTE CASO:


‘LOS QUE ESTÁN MUERTOS NUNCA PARTIERON’
Diop

jueves, 7 de junio de 2007

Alfredo Barranco Moreno(*): El Principito



Os voy a hablar de uno de los libros que yo más leí en mi niñez, releí, muchas veces, en mi adolescencia y aún hoy se encuentra presente en mi biblioteca en un lugar destacado. Es más, incluso hoy día su lectura me hace reflexionar sobre cuestiones tan importantes como la amistad, la responsabilidad, los funcionamientos de la conducta, humana, etcétera.

Es un cuento regalado por mis padres en una feliz noche de Reyes. Se titula El Principito, y su autor es Antoine de Saint-Exupéry.

Mucho se ha escrito del valor moralizante y recreativo de los cuentos para niños. Yo creo que también los adultos pueden sacar reflexiones ssobre cuestiones importantes de la vida y de las relaciones sociales. Pienso que de su lectura, el hombre, en general, puede encontrar sentido en las distintas etapas biológicas de su desarrollo a muchos de los interrogantes de la vida humana.

El libro que os comento, en determinado nivel de lectura, el niño y adolescente podrán ver la realidad de su mundo frente a la artificialidad del mundo de los adultos; o hacemos reflexionar a los adultos al leer la frase de 'Pero nadie le creyó por culpa de su vestido', en la anécdota del sabio turco. Hay una severa crítica a la tendencia de los adultos, sin respetar la iniciativa y vocación del niño, a imponerle los estudios de una profesión que vine deetrmina más por nuestros gustos y aficiones que por su inclinación, aptitud y capacidad.

Está presente en el libro la sensación de soledad en el hombre y la necesidad de amistad, así como la idea tan actual y democrática de que la persona humana está perfectamente capacitada y debe llegar a comprender y entender formas de pensamiento y de vida totalmente distintos, primando el entendimiento y diálogo sobre la incomprensión y monólogo.

El cuento supone un cántico al ámbito del amor y del pensamiento, como puede comprobarse en la frase: 'No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos'.

Se sublima el concepto de tolerancia, comprensión y justicia en la frase: 'Es mucho más difícil juzgarse a si mismo que a los demás. Si sabes juzgarte serás sabio.'

Siempre sabremos sacar conclusiones de la lectura de la sabia descripción y crítica que se realiza en el cuento de los defectos humanos, que sitúa el autor en los únicos habitantes de lso planetas: el autoritarismo político, la crítica a la vanidad humana, el alcoholismo (y me acuerdo de memoria de la frase: 'Bebo paar olvidar que tengo vergüenza de beber'), la consecución de la riqueza por si misma, etcétera.

Y creo que mi afición a la ecología y mi amor a la naturaleza (hombres, animales, plantas y seres inanimados en perfecto equilibrio) se debe a la lectura del libro, en el que se destaca y se hace ver que el hombre novive sólo en al tierra, que es una mínima parte, aunque la más importante de la vida en ella.

Solo me queda desear que cada niño y joven abulense encuentre, como yo, un libro del que pueda sacar conclusiones para su actuación en la vida.


(*)Alfredo Barranco Moreno es profesor. Actualmente (por entonces de 1992) ejerce el cargo de Presidente de la Diputación de Ávila


EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINAR Y CON FRASES, VERSOS O PROVERBIOS ABAJO DE CADA PÁGINA. EN ESTA:



'VOCES PAGANAS RITMANDO EL TANTUM ERGO'

Leopol Sedar Senghor

martes, 5 de junio de 2007

Isabel Escudero: Saltando el Mapa



Erase una vez una niña que había nacido en una casa donde había muchos, muchos libros: libros de historia, libros de ciencia, libros de cuentos, libros de cuentas... Y la niña crecía entre los libros, y unas veces los abría y los leía un rato, y otras veces jugaba con ellos a hacer casitas o amontonarlos en pilas, donde se subía y se quedaba muy quieta imitando una estatua.

Los libros que más le gustaban eran los atlas de geografía, de los que desprendía las mapas de los lomos y los extendía por el suelo como formando el mundo consigo mismo. La embelesaban esos relieves de las montañas de sepia y chocolate con nata arriba que se agrietaban en surcos por donde bajaban ríos de cristal. Y tantos y tantos puntitos de los pueblos, todos nombre, tan pequeñitos, aunque se llamaran París, Roma, Estambul o Buenos Aires. Porque nuestra niña vivía en un pueblecito de la llanura de La Serena, allá en aquella esquina de Europa que llamaban España, un poco antes de saltar a esa otra piel reseca de cocodrilo que titulaban África.

Pues bien, las largas siestas, cuando todos se refrescaban en la penumbra de sus cuartos, la niña subía al doblao y agitaba entre sus manos un dado y lo lanzaba sobre los mapas, y allá donde el dado caía, alá se iba volando la criatura sin moverse un palmo del desván. Así, un día se fue a la China, y allí se paseaba a saltitos con una carita de arroz y los ojitos estrechos. Otro día llegó hasta Egipto, y en una falúa de oro navegaba por el Nilo. Y una tarde en el mercado de Tumbuctú, serpientes de oro bailaban en sus tobillos. Y otra vez, en la Siberia, desde un tren largo, muy largo, vio sobre la nieve un pope con una copa sangrando, bajó del tren y siguió el rastro.

Pera ¡hete aquí! que un día que le tocó al dado caer sobre Europa, ¡hete aquí! que vino a rodar sobre España, ¡hete aquí! que en una vueltecita más rodó sobre Extremadura, y en una última pirueta de bailarina giró sobre una esquina ¡zas!, cayó encima, en cima de La Serena, tapando aquel pueblecito donde la niña de verdad estaba. Y, ¡qué pasó entonces? ¿Cómo se las apañaría la muchachita para, según su costumbre, volar hasta el sitio de mentira si al ser el sitio de verdad, el truco ya no valdría?...

Te propongo a ti el final del cuento


Isabel Escudero(*)

Estación de Las Navas del Marqués


(*) Isabel Escudero es profesora de Psicodidáctica. Antes fue profesora de Creatividad. Autora de un ensayo sobre 'El Llanto' y de los libros de poemas 'Coser y cantar' y 'Cifra y aroma'. Escribe sobre cine, pensamiento, lenguaje, crítica social y política en diversas publicaciones.


LEÍDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992 ILUSTRADO CON UN DIBUJO DE ASUN BALZOLA QUE PUBLICÓ LA REVISTA 'KANTIL' AUNQUE NOSOTROS HEMOS PUESTO OTRA ILUSTRACIÓN DE LA MISMA AUTORA RECIENTEMENTE FALLECIDA. ESTE NÚMERO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' ESTÁ SIN PAGINAR. ABAJO, EN EL LUGAR DE LA PÁGINA, APARECE SIEMPRE UN VERSO, FRASE, O PROVERBIO. EN ESTE CASO DICE:


'SOY TU EN TI LA UNIDAD INCREADA'


Nyunai

Isabel Escudero: El libro de nieve



PARA LOS NIÑOS DE LAS NAVAS QUE ESCRIBEN EN LA NIEVE





Para aquella niña, hija de maestros de escuela, padre y madre, que nació y se crió entre libros, que aprendió a leer casi antes que hablar y a escribir antes que andar, fue todo un hallazgo aquel libro blanco, donde las páginas estaban vacías, invitadoras como una sábana blanca, o un campo de nieve, donde emergían las letras y los dibujos en el momento de leerlos y no antes. Algo así como pasa con la música, que sólo al oirla se fija en la partitura del alma, o como la escritura de los sueños, que se escribe al leerlos.

Y, sin embargo, no era un cuaderno, era un libro liso y blanco, de pastas nacaradas, donde la última página podía ser la primera y al contrario, porque tenía la extraña virtud de ser cilíndrico al girar sobre sus goznes, un lomo flexible y suave como el de un gato de blanca angora.

En este libro vacío había historias y leyendas de países lejanos y estaban escritas cada una en la lengua de su tierra, pero podían ser leídas por los niños de cualquier lengua, como si de tentadores enigmas se tratara. Había historias de guerras antiguas como en los manuales de Historia de nuestras escuelas, pero contadas con pormenores de detalles y vívidos colores que borboteaban sangre y destellos sobre el blanco. Así, los niños escribían la guerra sobre la página blanca, como hacen en realidad cuando entablan peleas los días que nieva. Otra de las notas de estos cuentos y relatos es que no tenían fin, ni al remate todos eran felices, ni por supuesto desgraciados para siempre, sino que se quedaban suspendidos en el aire, en ese punto en que la historia se iba pareciendo y acercando al instante en que empezó, que al mismo tiempo no era ningún empezar, salvo porque recordaba a los cuentos corrientes por eso de 'érase una vez...'. Pero bueno, mejor que explicarlo os presentaré uno de esos cuentecillos que se escribían al leer las páginas del libro de nieve, y que a mí me intrigó especialmente:

SALTANDO EL MAPA
(sigue en el siguiente post)
TOMADO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' ESTE ESCRITO DE ISABEL ESCUDERO, REVISTA NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992 SIN PAGINAR. EN SU LUGAR APARECE UNA FRASE, POEMA O PROVERBIO, SOBRE TODO AFRICANO. AQUÍ EL VERSO ES DE TAHAR BEN YELUM Y DICE ASÍ:
'NO CREAN EN LA MANO QUE LABORA
EL CAMPO DE LA SOLEDAD'
Tahar Ben Yelum

martes, 22 de mayo de 2007

Elicia Martín Jiménez: Las Morañegas

Libro De Mi Niñez
'... trigo limpio y sin argaña'


Dicen que a medida que van pasando los años y las personas se hacen adultas, los recuerdos, las imágenes, las vivencias de la niñez se hacen más nítidas, más claras, más precisas. No sin razón, cuando estas sensaciones se producen la 'madurez' comienza a asentarse en nuestras vidas, y probablemente por ello recordar situaciones, emociones o algún objeto que preferentemente nos haya ocupado gran tiempo de nuestra niñez sea sumamente fácil, casi diríamos que se produce de forma espontánea.


Soy de un pueblecito morañego; mi niñez no gozó de un bienestar económico, sino de todo lo contrario, eran tiempos difíciles para España y también para mi comarca: La Moraña; una pizarra, pizarrín de manteca, enciclopedia y poco más era todo nuestro material escolar. Pero sí recuerdo con especial cariño alguno de los libros de lectura que insistentemente leíamos y releíamos; unas veces como puro ejercicio de lectura y otras como medio de expresión de sentimientos; máxime cuandos estos hablaban de nuestra tierra y nuestro entorno.


Coincidencias del destino... cuando se me pidió que escribiera algo sobre un libro especialmente recordado de época de niñez, el azar había querido poner en mis manos un ejemplar roto, carcomido por la polilla, con sus hojas amarillentas por el paso de los años, que al encontrarlo, volví a leer con ansia, haciendo presentes cada una de sus palabars, cada estrofa, cada verso... hablaba de mi tierra, de mis gentes, de sus costumbres, de sus pueblos, de sus llanuras, de sus días claros y soleados, de su impresionante cielo estrellado de verano: Las Morañegas, escrito en 1946 por don Constantino Lucas y Martín, es un canto a La Moraña producido en verso, cuya introducción comienza con el siguiente párrafo:


'A todos mis paisanos los hijos de la tierra labradora, que con hidalgo orgullo llamamos La Moraña.'


Con que avidez devorábamos sus hojas buscando en cada renglón el nombre de nuestro pueblo, con qué atención lo leíamos, con qué cariño lo aprendíamos, identificándonos con cada una de sus palabras que materializaban el sonido de la campana al escuchar el Ángelus, el oleaje de las mieses en primavera o el ruido de las esquilas y cencerros en una cija de una casa de labranza.





'De su alta y fuerte torre, Donjimeno


que de fachenda lleno


a la de Madrigal osado reta'





Elicia Martín Jiménez es profesora de EGB. Actualmente ejerce el cargo de Directora Provincial de Enseñanza en Ávila. Licenciada en Filosofía y Letras.

PUEDE LEERSE EL TEXTO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992, SIN PAGINAR; ESO SI, LLEVA UN VERSO, FRASE O PROVERBIO EN CADA PÁGINA. ESTE ES DE LOPE DE VEGA:

'LA MORAÑA, TRIGO BLANCO Y SIN ARGAÑA'
(LOPE DE VEGA)

Javier Mina Astiz: El Príncipe Valiente

El Libro Que No Lo Era


No recuerdo el año. Ni el el mes. Sólo la cama. Una cama a la medida de la fiebre. Tampoco había más termómetro que la mano que, tierna, recogía de la frente la temperatura y con ese mismo gesto la disimula. No puedo acordarme del nombre de la enfermedad. Ni de cuántos días me retuvo prisionero. Sólo sé que de la oscura Thule vino expresamente a rescatarme un héroe mozo que no tardó, gracias a estas y otras gestas, en ganar las espuelas de caballero de la Tabla Redonda. Porque me rescató, lo suficiente, para que pudiera leer sin cansarme. La verdad es que no había demasiado que leer, pero comparado con otros, los tebeos de El Príncipe Valiente tenían mucha letra que, para mayor rareza, no se encerraba en globos: los personajes hablaban a pie de viñeta. Rareza aún mayor era que las acciones se ventilasen tan rápidamente: en una viñeta se suscitaba un desafío y tres más allá ya había vencedor (generalmente Valiant), o bien en la misma página se preparaba, desarrollaba y tenía fin una gran batalla contra los pictos. La cosa era más llamativa cuanto que un héroe de por aquí El Guerrero del Antifaz, contaba los tebeos por peleas y la espada desenvainada en el número uno de la colección no volvía a la funda ni cien números después. El Príncipe Valiente cobraba además lo suyo, y hubo reyezuelo que le toruró hasta casi la muerte -además, los hematomas y quemaduras se veían-, padecía hambre y sed, y se le veía dormir, comer y trabajar con sus propias manos, ya cazando, ya construyendo chozas o barcos. Pero lo más importante es que por él si pasaban los años, y el mozalbete de los primeros cuadernillos daba paso al hombre aún tierno que jura no volver a enamorarse una vez que los malos asesinan a su primer amor, la dulce Ilena. No obstante se casará con la intrépida Aleta, por la que siente, al principio, una extraña mezcla de amor y odio. Aleta se hallaba muy lejos de la heroina que aguarda el regreso del héroe para convertirse en su reposo, antes bien participaba con él en no pocas aventuras, llegando incluso a salvarle el pellejo -como dicen los tebeos.

Lo que postrado en la cama no acertaba a calificar sino como emocionante, se refería al castigo ejemplar del malo mediante la justa esgrima de la Espada Cantarina; se refería, de igual modo, a la exaltación de la amistad y del amor (pocos personajes de plumilla derramaron tantas lágrimas por el amigo o la esposa), al descubrimiento de países y culturas lejanas, algunas de cuyas costumbres El Príncipe Valiente adoptaba. Supongo, ahora, que tendría más de un defecto, pero, la verdad, viéndole galopar por las sabanas y desalojar de la almohada a las crueles y aguerridas pesadillas, por muy pertrechadas que estuviesen, no me quedó más remedio que hacerme, entonces, su amigo. Quizá también su rival, pues ni la maternidad de Aleta -la hacía muy mayor- pudo suprimir la emoción de un enamoramiento incipiente.

*

Javier Mina es escritor. Colaborador habitual de periódicos y revistas. Tiene numerosas obras publicadas. Es director de la revista 'Literatura' y ha recibido el prestigioso Premio de Novela en Castellano del Gobieno Vasco en 1990.



ESTE RECUERDO DE LO QUE A MINA SE LE HA QUEDADO DE LAS LECTURAS DE NIÑO LO HEMOS LEÍDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992. SIN PAGINAR Y CON UNA FRASE, VERSO O PROVERBIO REMATANDO PÁGINA.



'EL QUE QUIERE MIEL SE ENFRENTA CON LAS ABEJAS'

(Proverbio wolof)

martes, 15 de mayo de 2007

Cartas de niños a 'Caminar Conociendo': Luis Martín Manguero

LA LLAMADA DE LA SELVA



Trata de un perro llamado 'Buck' que nació en una casa rica, de la cual se creía dueño.


Un día, un ayudante del jardinero le vende para pagar unas deudas y desde entonces la vida de 'Buck' se llena de aventuras.


Le llevan al Ártico, donde tiene que aprender a sobrevivir desarrollando unos instintos tan primitivos como su raza. Tiene que luchar con otros perros para alcanzar la supremacía. Y, por último, guiado por esos instintos, se inserta en una manada de lobos, creando así miedo y malestar entre los indígenas, que tratan de huir de él a toda costa.


Por eso, La llamada de la selva no es solo una novela ecologista, sino que, además, es amena e instructiva, porque nos enseña la dureza de la vida y que para conseguir nuestros propósitos hay que trabajar duro.



Luis Martín Manguero



LEIDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINACIÓN, ABAJO, EN EL LUGAR DEL NÚMERO DE PÁGINA, APARECE UN VERSO, UNA FRASE, ALGÚN PROVERBIO. EN ESTE CASO ES:



‘NO EMBARQUES NUNCA AL COCODRILO EN TU PIRAGUA’ - CONGO

Cartas de niños a 'Caminar Conociendo': Teresa, Sara, Verónica y Beatriz

El 92



En el 92 se celebrarán los Juegos Olímpicos en Barcelona.

También se inaugura la Exposición más grande y emocionante del mundo, en Sevilla: la 'Expo'.

Por último, está Madrid, Madrid Ciudad Cultural, Capital de Europa.

Allí se podrán escuchar distinats músicas, zarzuelas, etcétera.

Nosotras pensamos que va a ser para todos un año magnífico, ya que no puede haber más cosas.

Nosotras queremos ir a algún sitio de esos tres, pero no mandamos en casa, y cuano se lo decimos a nuestros padres ponen una excusa cualquiera para no ir. Claro, a ellos les da igual pero a nosotras no, y no nos cansaremos de repetírselo hasta que nos digan muy serios: 'Mira, niña, ¡vete a tomar viento fresco!'.

Bueno, estamos viendo que se nos acaba el papel, así que, ¡¡¡ADIOS!!!



Teresa, Sara, Verónica y Beatriz



LEIDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINACIÓN, ABAJO, EN EL LUGAR DEL NÚMERO DE PÁGINA, APARECE UN VERSO, UNA FRASE, ALGÚN PROVERBIO. EN ESTE CASO ES:


‘NO EMBARQUES NUNCA AL COCODRILO EN TU PIRAGUA’ - CONGO

Cartas de niños a 'Caminar Conociendo': Joseba H. Amigo Santamaría

CUANDO LA EMPECE A LEER, NO LA PUDE DEJAR


Se trata de la novela que más me ha gusta de las que he leído en la biblioteca. Su nombre es: La historia interminable. Su autor es: Michael Ende.
Es un libro que mezcla la fantasía y la realidad, una realidad que da a conocer los problemas de un chico en su ciudad.
Bastian Baltasar Bux es un muchacho gordo, odiado por los chicos de su clase.
En una ocasión roba un libro y lo lee en el sótano de su colegio, así se van sucediendo aventuras con Arreyu, el Auryn y Fújur, el dragón mágico, que intentan salvar a Fantasía de que la comiera la nada.
Al final, Bastian tiene que meterse en el libro, poner nuevo nombre a la reina de Fantasía y así rejuvenecerla.
Bastian tiene que volver a crear Fantasía y mediante Auryn puede pedir lo que quiera, pero no puede pedir mucho, pues cada deseo que pide se le olvida un trozo de su pasado.

Joseba Humberto Amigo Santamaría



LEIDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINACIÓN, EN SU LUGAR APARECE UNA FRASE, ALGÚN PROVERBIO.

EN ESTE CASO ES:


‘NO EMBARQUES NUNCA AL COCODRILO EN TU PIRAGUA’ - CONGO

Cartas de niños a 'Caminar Conociendo': Cristina Herranz


He leído muchos libros últimamente de Enid Blyton. Son libros de misterio. El misterio es siempre resuelto por una pandilla de niños. El que más me ha gustado ha sido el de Los cinco y el tesoro de la isla. Es un libro lleno de emoción. Me gusta cómo lo expresa y las cualidades que da a cada uno de los personajes.

Otros libros que me gustan también mucho son otros de esa misma escritora, también de misterio, que tienen animales de todo tipo (monos, perros, gatos...) y que la mayoría de las veces descubren alguna pista o les sacan de algún apuro.

Para mí, Enid Blyton es una buena escritora para entrener a los niños con sus libros.


Cristina Herranz


LEIDO EN LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚERO 0-1, DEL AÑO 1992, SIN PAGINACIÓN, EN SU LUGAR APARECE UNA FRASE, ALGÚN PROVERBIO. EN ESTE CASO ES:


‘NO EMBARQUES NUNCA AL COCODRILO EN TU PIRAGUA’ - CONGO

Cartas de niños a 'Caminar Conociendo': Marta E. Ruiz


A mi me gustan mucho los libros de misterio, sobre todo los que he leído de Jerry West, que son bastantes.

Particularmente me encantan 'Los Hollister', porque la forma de resolver los misterios que tienen los cinco hermanos me parece fantástica.

Una vez que los empiezas a leer no los puedes dejar, porque son muy interesantes.

Al principio parecen misterios muy difíciles de resolver por los niños, pero a medida que te introduces en al lectura, se ve que no es así, a veces tienen que buscar bastantes pruebas y otras veces lo resuelven casi sin problemas.

Est es por lo que a mi me gustan los libros de 'Los Hollister' y otros libros que me he llevado de la biblioteca de misterio.


Marta E. Ruiz
DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO', NÚMERO 0-1, DEL AÑO 1992 SIN PAGINAR. DEBAJO, EN EL LUGAR DE LA PÁGINA APARECE LA FRASE:
'NO EMBARQUES NUNCA EL COCODRILO EN TU PIRAGUA' - CONGO

lunes, 14 de mayo de 2007

Belén Jiménez: Los colores del tiempo

Hubo un tiempo en que los recuerdos era amarillos y tenían letras negras. Y unas manos de niña los atrapaban para ponérselos en la caebza, enredados como caracoles de pelo negro.
Ella paseaba con sus recuerdos revueltos todos entre las sienes y le salían por los ojos pequeños poemillas tiernos y extensos romances viejos, que danzaban a su alrededor como enanos que formaran un círculo mágico.
La niña avanzaba siempre rodeada de su círculo encantado, a veces envuelta en sus recuerdos amarillos y negros, como si viajara en ala de mariposa. Así avanzaba; rodeada de sueños de papel que le conferían un aire ausente.
Con ese abrigo se protegía del frío en la pequeña ciudad, y se alumbraba en sus noches de invierno.
Perdida en el tiempo he encontrado una cocina grande y blanca, con un amplio ventanal por el que se adentraban juguetonas las lilas en primavera, y en el centro una gran mesa redonda, en torno a la que todo sucedía. Una niña sentada, hojeando una 'Antología Poética' que aún hoy recuerda. Era del año 1940, uno de los pocos recuerdos que mi madre guardaba de su niñez.
Todavía no sabía leer y buscaba sin cesar en la pequeña 'Antología' de pastas de cartón palo de rosa, todos los secretos contenidos en aquellas rayitas negras escritas sobre tosco papel amarillo.
Era en aquel tiempo cuando su madre le leía poemas y ella repetía ansiosa: 'Léeme otra vez la del piyayo, la del viático, la del anillo de la reina...'. Y la niña ya sabía del estado de ánimo que generan las poesías, ya pedía una y otra vez según lo que esp0erara de aquel atardecer o aquella mañana. La del 'piyayo' era triste, la del 'niño moreno' también, pero las de las flores y la 'labranza' eran alegres y presagiaban siempre el buen tiempo.
Después aprendió a leer, y ella misma buscaba sus poemas negros y amarillos... en la misma mesa redonda, hacia la misma ventana cuadrada.
Era entonces, cuando al llegar los tiempos ya fríos del otoño, sentados su padre y ella alrededor de la mesa, forraban los libros del nuevo curso con aquel papel casi mágico, también amarillento, estampado con maravillosos romances y leyendas que volvían a llevar a la niña al mundo de lo ausente. 'En este libro pondremos delante el de la Loba Parda y por detrás la Canción de la Fuente'.
Era el papel que utilizaban en la 'Librería Medrano' para envolver los libros: unos enormes pliegos de papel con racimos de flores y hojas enmarcando los poemas, y con dibujos de lobos, pastores y serranas metidos en recuadros. Así cada libro se convertía en un poema... También negro y amarillo.
Ahora de todo aquello quedan el olor a carbón de la cocina grande, el olor a cisco del brasero encendido y el color de las lecturas que, enredadas a los dedos, trepaban hasta meterse por los oídos y luego salían por los ojos de la pequeña niña de caracoles negros.
Y queda aún una ventana de adulta donde la niña escribe: 'Hubo un tiempo en que los recuerdos eran amarillos y tenían letras negras.'

Belén Jiménez

(No hemos podido averiguar quién esta Belén Jiménez. Parece ser de Ávila pues habla de la Librería Medrano y en Ávila hay una librería que se llama Medrano)

TOMADO DE LA REVISTA 'CAMINAR CONOCIENDO' NÚMERO 0-1 DEL AÑO 1992 SIN PAGINAR AL PIE DE LA PÁGINA HAY UN PROVERBIO AKAN QUE DICE:

'CIERTAS CUCHILLAS CORTAN OTRAS CUCHILLAS'

viernes, 11 de mayo de 2007

M. Rafael Sánchez: del hombre que no tiene un cuento...

DEL HOMBRE QUE NO TIENE UN CUENTO EN SU BOLSILLO Y SI ALGUN SUEÑO


A veces se carece de lo más fundamental, como puede ser un paraguas -multicolor su tapiz de papel y de árbol su tallo agarrado a las manos-, para los días pálidos con lágrimas en los ojos del cielo. Quizás se carezca también de paisaje donde definirse, espacio único, de personajes creados que, en volandas, te llevarán algún día fuera de esa estupidez cotidiana, que es norma para todos y peso obligado para los cada vez menos sorprendidos y vivos ojos. Y así sucede, que queda el olvido y la costumbre para definir eso que llamamos vida.
¡Cuando detener todos los tiempos! El presente, turbulento devorador de nuestra imagen, se nos escapa sin sorpresas ni descubrimientos que no sean encubrimientos. ¿Quién sabe del futuro y vive en él porque todos los tiempos sean uno? Quizás sientas los años del pasado como perdidos entre tanta realidad sustitutoria, tanta mentira amañada o tanto olvido sacralizado por el televisor.
Yo no tengo un cuento donde recuperar esa pequeñita memoria infantil, frágil e irrepetible querencia. No tengo ese cuento donde se reflejarán los primeros pasos que sobre la arena y el agua dieron un veintinueve descalzo, que, poco a poco, se alejaba de la playa vigilada. No tengo ese cuento que pueda ser mi cuento o cualquier cuento. Cuento para llevarme a la boca como se lleva el mar de las palabras y que la isla del tesoro me llevará antes de perderme en un bosque de elfos y ondinas.
Pero yo, a falta de un cuento en al mano, tuve la crin de un caballo con pintas grises en el lomo, que galopaba por una pradera no conocida para ese mi pequeño mundo de entonces. Ese era mi refugio seguro, el lugar sagrado que mi salvaje amigo convertía en otro mundo. Todo cuento o sueño se convierte para un niño en una realidad, y mi realidad más amada era ese caballo, primer amigo fiel y al que olvidé con los años. Hoy, entre estas líneas, presiento cómo vuelve a galopar, diciéndome:

-'No te detengas, el límite lo pones tú, ayer es hoy y es mañana, y es necesario bucear en las imágenes, las voces, los olores, el color, la lentitud, los cuentos de tus primeras edades. No olvides que yo te lancé al espacio, que a tu reloj le puse el ritmo y que cuando yo desaparezca se marchará sin ruido el viento que barre el polvo que oculta tu rostro, el único.


(Cuando terminó de hablar mi caballo, sentí como de un salto subió desde estas líneas hasta mis ojos. Los cerré para galopar de nuevo juntos por nuestras praderas)

M. Rafael Sánchez es maestro

TOMADO DE CAMINAR CONOCIENDO, NÚMERO 0-1 SIN PAGINACIÓN. DEBAJO DE ESTE ESCRITO HAY DOS ANUNCIOS: UNO DEL 'GRUPO ANAYA' Y OTRO DE 'HERMANOS SASTRE' Y MÁS ABAJO CERRANDO LA PÁGINA LA SIGUIENTE FRASE:

'Desbordará la lluvia los cuencos de la aurora' - Albandoz.