Roque Dalton: Credo del Che
El Che Jesucristo
fue hecho prisionero
después de concluir su sermón en la montaña
(con fondo de tableteo de ametralladoras)
por rangers bolivianos y judíos
comandados por jefes yankees-romanos.
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Lo condenatron los escribas y fariseos revisionistas
cuyo portavoz fue Caifás Monje
mientras Poncio Barrientos trataba de lavarse las manos
hablando en inglés militar
sobre las espaldas del pueblo que mascaba hojas de coca
sin siquiera tener la alternativa de un Barrabás
(Judas Iscariote fue de los que desertaron de la guerrilla
y en señaron el camino a los rangers)
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Después le colocaron a Cristo Guevara
una corona de espinas y una túnica de loco
y le colgaron un rótulo del pescuezo en son de burla
INRI: Instigador Natural de la Rebelión de los Infelices.
-
Luego lo hicieron cargar su cruz encima de su asma
y lo crucificaron con ráfagas de M-2
y le cortaron la cabeza y las manos
y quemaron todo lo demás para que la ceniza
desapareciera con el viento.
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En vista de lo cual no le ha quedado al Che otro camino
que el de resucitar
y quedarse a la izquierda de los hombres
exigiéndoles que apresuren el paso
por los siglos de los siglos
Amén.
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(De 'Poesía Libre'. Año V, nº 14, marzo de 1985. Revista de Poesía. Ministerio de Cultura, Managua (Nicaragua)
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Responsable: Julio Valle-Castillo
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Consejo Editorial:
Carlos Calero (Monimbó); Juan Ramón Falcón (Condega); Marvin Ríos (Niquinohomo); Cony Pacheco (Subtiava); Gonzalo Martínez (Bluefields); Gerardo Gadea (Ejército Popular Sandinista)
A la revista 'Caminar Conociendo', nº 0/1, se le han ido agregando escritos. Si desea ojear el número de ella retroceda hasta encontrar el índice, el staf o los titulares de la misma.
miércoles, 28 de octubre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2009
César M. Arconada en Caminar Conociendo
Detalles:
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César M. Arconada (Astudillo, Palencia, 1898- Moscú, 1964). Escritor español perteneciente a la Generación del 27 y posteriormente a la llamada literatura española en el exilio. Destacó en sus inicios como prosista de vanguardia, desarrollando un estilo renovador de la narrativa española junto con Benjamín Jarnés o Francisco Ayala entre otros.
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Nace el 5 de diciembre de 1898 en Astudillo, pueblo de la provincia de Palencia. Su padre hacía las crónicas para el periódico de la capital y luego él colaboraría con numerosos artículos en el Diario Palentino, pues Arconada, se conozca o no, jugó un papel destacado tanto en el advenimiento de las vanguardias como en el movimiento rehumanizador e intensificándolo hacia el compromiso con el Hombre.
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Con el tiempo, César M. Arconada se convertiría en una figura destacada de la intelectualidad literaria española en los años treinta: fue crítico musical y cinematográfico; autor de uno de los primeros análisis del compositor Debussy con la obra En torno a Debussy (1926); en relación con el cine Vida de Greta Garbo (1926) (esta aproximación a la actriz daría la vuelta al mundo); y no olvidemos la poesía Urbe (1928); hasta los cuentos Cuentos de amor para tardes de lluvia (1930) o la novela La turbina (1930), relato en el que ya manifiesta unas inequívocas preocupaciones críticas.
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De su importancia intelectual baste decir que llegó a ser redactor jefe de la revista La Gaceta Literaria (1927-1932), el principal vehículo de expresión de la Generación del 27. Su director, Ernesto Giménez Caballero, que a partir de 1930 evolucionaría hacia postulados falangistas, fue presentado por Arconada a Ramiro Ledesma Ramos, líder fascista que trabajaba en Correos como Arconada.
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En 1931 ingresa en el Partido Comunista y se convierte en uno de los más destacados representantes de la corriente social-realista en España. Colabora en Octubre, Nueva Cultura, Leviatán, Frente Literario y Mundo Obrero y publica dos novelas enmarcadas en el llamado realismo socialista —Los pobres contra los ricos que fue elogiada por el escritor Eusebio García Luengo[1] en la revista 'Nueva Cultura' que dirigió José Renau (1933)— y Reparto de tierras (1934), en las cuales queda reflejada la aldea española en el periodo de auge revolucionario del campesinado español. En 1938 redacta otra novela, Río Tajo, que ganó el Premio Nacional de Literatura, y que se publicaría en Moscú en 1970 y en España en 1978, en la que lleva a cabo una exaltación épica de la causa popular durante la Guerra Civil.
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En 1939 se establece en Moscú. Allí fue un entusiasta divulgador de la gran literatura española, la del llamado Siglo de Oro, como es el caso de La gitanilla, que adaptada por Arconada, conoció el éxito en el Teatro Gitano de Moscú. Fue director de la edición española de Literatura Soviética en la que publicaba artículos y poesías; estuvo también vinculado a la Editorial Progreso de Lenguas Extranjeras. Eran las fuentes de sus emolumentos, que le permitieron vivir con cierta holgura. Escribió un drama teatral de escaso relieve Manuela Sánchez (se puso en escena en algún teatro y fue transmitida en fragmentos por Radio Moscú). La Enciclopedia Soviética recoge una notable reseña de su actividad como escritor. Señalando que en la creación de Arconada ejercieron gran influencia los escritores Maksim Gorki, Konstantín Fedin y otros. Tradujo al español, junto a F. Kélyin, la obra Canción a las huestes de Ígor y una serie de poemas de Aleksandr Pushkin, Lérmontov y Nekrásov. Escribió dos libros de relatos, España es invencible (1941) y Cuentos de Madrid (1942), algunas obritas teatrales y el extenso poema Dolores (1945).
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Casó con la exiliada María Cánovas, bastante más joven que él. María cuando llegaron a la Unión Soviética en 1939, era casi una niña, de extraordinaria belleza, natural de Baleares, y de habla bilingüe; dominaba el ruso y era aficionada a la poesía; en ella tuvo Arconada una inteligente colaboradora.
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De César Muñoz Arconada quedan aun libros por publicar: por ejemplo, una biografía de José Díaz (Secretario General del Partido Comunista de España) y un reportaje sobre la China de Mao Tse Tung. Dice el escritor Gonzalo Santonja, que conoce muy bien su obra, "libros, reitero, no cuadernos de apuntes" quedan aún por publicar.
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En un artículo titulado Rojos atardeceres tras las montañas del oeste en Caminar Conociendo nº 9 dice Jacinto Barrio, que lo trató en Moscú: "Murió en Moscú, en la primavera de 1964. Fue un pedazo de España que se nos fue".
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(Tomado de:
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miércoles, 21 de octubre de 2009
José Mª Amigo Zamorano: Releyendo Silja de Silampää
Teniamos, ahí, en la memoria, a Silja como a aquel niño que recordamos de nuestra niñez: un niño, tierno, debil, amable, frágil...
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Alguno nos dirá ¿quién es Silja? Con toda la razón.
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Silja es el personaje de una novela del mismo título del Premio Nobel finlandés Fran Emil Silampää. Un personaje femenino. Ahora la hemos vuelto a leer. Y, renocemos, se nos habían quedado muchos detalles. Quizás hicimos una lectura rápida. O nuestra memoria que no retiene bien los detalles. Pero en conjunto el recuerdo es un recuerdo fiel. O casi.
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Teníamos, como ya hemos dicho, guardado en el magín del cerebro a un ser delicado. Y así es.
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Teníamos, como ya hemos dicho, guardado en el magín del cerebro a un ser delicado. Y así es.
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Este personaje que muere joven, con apenas 25 años, nos hace recordar aquellos versos de Machado (D. Antonio) sobre las encinas: "brotas, derecha o torcida / con esa humildad que cede /sólo a la ley de la vida, / que es vivir como se puede".
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Lo decimos porque a lo largo de la novela se le ve ir desarrollándose a impulsos de esa ley. Desarrollándose o empequeñeciéndose. Que de todo hay.
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Ve morir a sus dos hermanos, a su madre y a su padre. De hija de propietarios, pasa a ser sirvienta. Luego le pilla la lucha de clases en Finlandia por el año 18. La guerra civil entre rojos (los obreros como ella) y blancos (propietarios como lo fuera su familia) y sin querer traiciona a uno de los suyos, a un aparecero.
Ve morir a sus dos hermanos, a su madre y a su padre. De hija de propietarios, pasa a ser sirvienta. Luego le pilla la lucha de clases en Finlandia por el año 18. La guerra civil entre rojos (los obreros como ella) y blancos (propietarios como lo fuera su familia) y sin querer traiciona a uno de los suyos, a un aparecero.
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Se enamora y el amor se le va. Con su recuerdo vive hasta que se muere. Tosiendo. Con fiebre. Sin cuidados médicos. No los había. Los obreros, los proletarios, no tenían medios para curarse.
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Esa brevedad de la vida se nos aparece como las cortas estaciones de la primavera o del verano. No hemos vivido en Finlandia pero se nos ocurre que, tal vez, no sea muy larga la temporada en que las flores tienen para desarrollarse. De modo que en poco tiempo tienen que nacer, vivir y morir. Un vivir rápido hasta extinguirse.
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Nosotros tomamos a Silja como una flor y nos la pusimos en el ojal. Y allí la hemos tenido. Para ver si con nuestro calor se curaba. No queriendo que se nos fuera. Pero sabiendo que, como aquel niño que recordamos siendo niños, se tendría que ir. Y nos dejaría. Llorando. Desconsolados.
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¡La vida!... ¡Es así de cruel!... ¡Qué le vamos a hecer!...
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jueves, 15 de octubre de 2009
Juan Ramón Jiménez: Domingo
Domingo
Lo hemos resaltado porque alude a Omar Khayyam y eso nos complace.
La pregonera vocinglería de la esquila de vuelta, cercana ya, ya distante, resuena en el cielo de la mañana de fiesta, como si todo el azul fuera de cristal. Y el campo, un poco enfermo ya, parece que se dora de las notas caídas del alegre revuelo florido.
Todos, hasta el guarda, se han ido al pueblo para ver la procesión. Nos hemos quedado solos Platero y yo. ¡Qué paz! ¡Qué pureza! ¡Qué bienestar! Dejo a Platero en el prado alto, y yo me echo, bajo un pino lleno de pájaros que no se van, a leer. Omar Khayam...
En el silencio que queda entre dos repiques, el hervidero interno de la mañana de septiembre cobra presencia y sonido. Las avispas orinegras vuelan en torno de la parra cargada de sanos racimos moscateles, y las mariposas, que andan confundidas con las flores, parece que se renuevan, en una metamorfosis de colorines, al revolar. Es la soledad como un gran pensamiento de luz.
De cuando en cuando, Platero deja de comer, y me mira... Yo, de cuando en cuando, dejo de leer, y miro a Platero...
(De 'Platero y yo', nº LXVIII)Todos, hasta el guarda, se han ido al pueblo para ver la procesión. Nos hemos quedado solos Platero y yo. ¡Qué paz! ¡Qué pureza! ¡Qué bienestar! Dejo a Platero en el prado alto, y yo me echo, bajo un pino lleno de pájaros que no se van, a leer. Omar Khayam...
En el silencio que queda entre dos repiques, el hervidero interno de la mañana de septiembre cobra presencia y sonido. Las avispas orinegras vuelan en torno de la parra cargada de sanos racimos moscateles, y las mariposas, que andan confundidas con las flores, parece que se renuevan, en una metamorfosis de colorines, al revolar. Es la soledad como un gran pensamiento de luz.
De cuando en cuando, Platero deja de comer, y me mira... Yo, de cuando en cuando, dejo de leer, y miro a Platero...
Lo hemos resaltado porque alude a Omar Khayyam y eso nos complace.
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lunes, 21 de septiembre de 2009
Poesía de África: Swahlis
Poesía de África: Swahlis
Añoranza
*
¡Magoboreni!
Voy a hacer un ramillete de jazmines
para sentir el olor de la tierra de Magoboreni.
*
(Tomado de 'Poesía Libre', número 14; revista de poesía; Ministerio de Cultura, Managua-Nicaragua; año V; marzo de 1985)
Añoranza
*
¡Magoboreni!
Voy a hacer un ramillete de jazmines
para sentir el olor de la tierra de Magoboreni.
*
(Tomado de 'Poesía Libre', número 14; revista de poesía; Ministerio de Cultura, Managua-Nicaragua; año V; marzo de 1985)
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viernes, 28 de agosto de 2009
Iswe Letu: estos pobres hombres...
Estos pobres hombres solitarios,
algunas veces, muchas veces,
desde el punto diminuto
de sus cuerpos
en el que se aposentan,
incrementan su arrojo,
y engordan su valentía.
Intrépidos salen a la calle
imbuidos de un poder infinito,
capaces de desfacer entuertos,
destruir xenofobias y racismos,
pulverizar guerras de agresión,
acabar,
de una vez por todas,
con la explotación del hombre por el hombre.
Caminan, corren, vuelan, levitan
inflados como pavos
mirando a diestro y siniestro
por encima del hombro
a los seres mortales como ellos...
Mas, luego,
al poco tiempo,
casi al instante,
se dan de bruces
con el muro vigilado:
ejércitos, agentes secretos, policías,
guardias de seguridad,
porteros, vigilantes,
chulos,
mindunguis de toda ralea...
bien cebados y mejor armados,
les salen arrogantes al paso.
El canguelo los seduce, los reduce,
los desinfla, los adelgaza,
los transforma casi en un fino hilo
que se va carcomiendo en el extremo
hasta convertirse en punto.
En el punto en que se hallaban
cuando algunas, muchas veces,
estos pobres hombres solitarios...
algunas veces, muchas veces,
desde el punto diminuto
de sus cuerpos
en el que se aposentan,
incrementan su arrojo,
y engordan su valentía.
Intrépidos salen a la calle
imbuidos de un poder infinito,
capaces de desfacer entuertos,
destruir xenofobias y racismos,
pulverizar guerras de agresión,
acabar,
de una vez por todas,
con la explotación del hombre por el hombre.
Caminan, corren, vuelan, levitan
inflados como pavos
mirando a diestro y siniestro
por encima del hombro
a los seres mortales como ellos...
Mas, luego,
al poco tiempo,
casi al instante,
se dan de bruces
con el muro vigilado:
ejércitos, agentes secretos, policías,
guardias de seguridad,
porteros, vigilantes,
chulos,
mindunguis de toda ralea...
bien cebados y mejor armados,
les salen arrogantes al paso.
El canguelo los seduce, los reduce,
los desinfla, los adelgaza,
los transforma casi en un fino hilo
que se va carcomiendo en el extremo
hasta convertirse en punto.
En el punto en que se hallaban
cuando algunas, muchas veces,
estos pobres hombres solitarios...
jueves, 23 de julio de 2009
Américo Cienfuegos: El mismo idioma
Américo Cienfuegos: El mismo idioma
En castellano se dice
Yankee go home
En alemán también se dice
Yankee go home
Estoy convencido, Ulrike,
que hablamos el mismo idioma.
*
(Mención en el IV Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío, 1983)
Revista 'Poesía libre'. Ministerio de Cultura (Managua, Nicaragua) Año IV, número 10, enero de 1984
En castellano se dice
Yankee go home
En alemán también se dice
Yankee go home
Estoy convencido, Ulrike,
que hablamos el mismo idioma.
*
(Mención en el IV Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío, 1983)
Revista 'Poesía libre'. Ministerio de Cultura (Managua, Nicaragua) Año IV, número 10, enero de 1984
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