viernes, 21 de septiembre de 2012

Pablo Neruda: El poeta (*)


Antes anduve por la vida, en medio 
de un amor doloroso: antes retuve 
una pequeña página de cuarzo 
clavándome los ojos en la vida. 
Compré bondad, estuve en el mercado 
de la codicia, respiré las aguas 
más sordas de la envidia, la inhumana 
hostilidad de máscaras y seres. 
Viví un mundo de ciénaga marina 
en que la flor, de pronto, la azucena 
me devoraba en su temblor de espuma, 
y donde puse el pie resbalò mi alma 
hacia las dentaduras de! abismo. 
Así naciò mi poesía, apenas 
rescatada de ortigas, empuñada 
sobre la soledad como un castigo, 
o apartò en el jardín, de la impudicia 
su más secreta flor hasta enterrarla. 
Aislado así como el agua sombría 
que vive en sus profundos corredores, 
corrí de mano en mano, al aislamiento
de cada ser, al odio cotidiano.
Supe que así vivían, escondiendo
la mitad de los seres, como peces
del más extraño mar, y en las fangosas
inmensidades encontré la muerte.
La muerte abriendo puertas y caminos.
La muerte deslizándose en los muros.
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(*) De 'Canto general', capítulo 'Las flores de Punitaqui'